La oración profunda en esta Semana Santa tan especial, elevando los ojos y los corazones a Dios, sea desde nuestras casas o desde los sitios de trabajo para aquellos valientes que están prestando sus servicios, sea como médicos o como profesionales de las actividades productivas permitidas en este momento, nos llena el espíritu de regocijo y gratitud por la vida que tenemos. Esa es la oración que nos comunica con el amor hacia el otro, la que nos recuerda la importancia que tiene cada uno como parte del todo, la que nos mantiene conectados con los que están físicamente lejos pero espiritualmente muy cerca, justo en el centro del corazón.

Es momento de volver a las tertulias familiares, a las conversaciones que revivan los recuerdos de la niñez, a los juegos de mesa, al rezo del rosario, a las oraciones nocturnas para encomendar a Dios su protección y cuidado.

Es momento de ir a nuestro interior para llenarnos de fortaleza, de generosidad, de comprensión, de sosiego y felicidad, de manera que esta Semana Santa sea una oportunidad para reencontrarnos con nosotros mismos y renacer con la ilusión renovada.

CÉSAR CARO CASTELLAR

PRESIDENTE ZONA FRANCA DE BARRANQUILLA